Psicólogo para adolescentes en Orihuela
La adolescencia es una etapa de grandes cambios y, muchas veces, de gran sufrimiento silencioso. Un espacio propio donde poder hablar sin que nadie juzgue cambia mucho las cosas.
Cuándo un adolescente necesita ayuda
Que un adolescente esté más reservado, discuta más o quiera pasar tiempo solo entra dentro de lo esperable: está construyendo su identidad. La señal de alarma no es el cambio, es el sufrimiento sostenido y la pérdida de cosas que antes tenía: amigos, notas, sueño, ganas.
Muchas familias llegan a consulta con la misma frase: «no sé si esto es normal a su edad». Responder a eso es justamente el trabajo de la primera cita de evaluación.
Motivos frecuentes de consulta
- Ansiedad escolar y miedo a los exámenes
- Acoso y bullying
- Problemas de autoestima e imagen corporal
- Dificultades en las relaciones sociales
- Conducta disruptiva y conflictos en casa
- Estado de ánimo bajo o aislamiento
- Uso problemático del móvil y las redes sociales
- Gestión de emociones intensas
Cómo trabajo con adolescentes
Lo primero es que el adolescente tenga claro que la consulta es suya. Sin eso no hay terapia posible: si viene sintiendo que le han traído a que le arreglen, no se abre.
A partir de ahí uso TCC adaptada a su edad y a su lenguaje, mindfulness juvenil, entrenamiento en habilidades sociales y en regulación emocional. Y psicoeducación familiar: la familia forma parte del proceso, con un papel definido y respetando la confidencialidad de lo que el adolescente cuenta en sesión.
Ese equilibrio se explica desde el principio a padres y a hijo, para que nadie tenga dudas sobre qué se comparte y qué no. La excepción, como en cualquier consulta de psicología, son las situaciones de riesgo para su integridad.
Qué pueden hacer los padres
Preguntar menos y estar más disponible suele funcionar mejor que un interrogatorio. No hace falta tener la solución: hace falta que sepa que puede contarlo sin que se organice un drama.
Y pedir ayuda pronto. En la adolescencia los problemas escalan rápido, pero también responden rápido cuando se abordan a tiempo.
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad atiendes?
Atiendo a adolescentes de 12 a 17 años. Para adultos, la vía es la terapia individual.
¿Los padres se enteran de lo que cuenta en sesión?
No de forma literal. El adolescente necesita un espacio confidencial para que la terapia funcione. A los padres se les informa del enfoque, de los objetivos y de la evolución, y se les implica en lo que haga falta. La excepción son las situaciones de riesgo para su integridad, que sí se comunican.
¿Y si no quiere venir?
Es muy frecuente y no impide empezar. Se puede hacer una primera consulta con los padres para orientar la situación y buscar la manera de que el adolescente llegue por su propio pie, que es como mejor funciona.
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